
La nena juega a las muñecas, quiere ser madre y oculta sus miedos, le cuenta el secreto de sus desdichas, le promete que a ellas jamás les surcará el dolor de sus 8 años…
La nena crece, juega a ser grande, conoce el sabor de los besos enamorados y ante cada amor busca al hombre de su vida, al padre de su hija y sueña con una familia…
La nena decide ser madre, ha descubierto el hombre que la complementa, el que se anima con ella a volar, el que conoce los dolores de sus 8 años, el que cura sus heridas y siembra esperanzas en su ser…
La nena se desilusiona, la hija no llega, los miedos la embargan, el amor tiembla y oscuros recuerdos la acosan, la nena asegura que no será madre, está rota, deshecha, las muñecas la miran con tristeza y hasta lloran por ella cuando se duerme entre pesadillas…
La nena está rebelde, ha dejado de tener fe en sí misma, en su cuerpo, le han quitado el alma dicen algunos y ella sólo se provoca las heridas necesarias para desgarrarse del dolor de no poder…
La nena se pone máscaras, salva los mundos ajenos, se rehace de las cenizas, cierra capítulos de su vida y abre muchos más, dicen que en el fondo de sus tormentos aún llora, pero nadie la ve y ella tampoco lo permite…
La nena cree que es poderosa, porque se ha mentido con la idea de no hacerse cargo de su vida, se entrega a los demás, da su aliento por las historias ajenas, la nena de a poco se vuelve a reencontrar, aún no lo sabe, pero lo presiente…
La nena se ha vuelto a mirar al espejo, no quiere creer que las esperanzas han aflorado, se niega a suponer que la verdad es tan real como sus sueños, la nena descubre que no está sola, la nena tiene un alma nueva que habita su ser…
La nena ha borrado los dolores ancestrales, ha quemado las angustias, ha besado al destino y ha recuperado la fe, la nena sonríe y en la sencillez de su vida un mundo de ilusiones se abre espontáneamente…
La nena sueña, las muñecas la ven y están en paz, las pesadillas no han vuelto y los escarpines llenan los espacios…
El amor vuelve a mirar los ojos de la nena, la familia se construye a pedacitos, como los 9 meses de vida que se transitan a paso lento y quimeras grandes…
La nena ya es mujer, la nena ha dejado las muñecas acomodadas y se prepara para ser madre…
Ha llegado el tiempo, la nena, la mujer, la madre…, está en paz y el mundo sonríe para la nena que viene…
Publicado 19 de octubre de 2009
Urbana - soyurbana@hotmail.com /// soyurbana@gmail.com Autora: Laura A. Pereyra

