domingo, junio 28, 2009

Indecisos



La indecisión a veces me exaspera, por lo general siempre, soy de las que prefiere ciertas cosas rápidamente, de forma clara y concisa antes que andar con vueltas que pueden volver loca a una persona normal.

Llego al punto de angustiarme ante aquellos que frente a una carta de comida están una hora decidiendo, llega el mozo pregunta qué es lo que uno desea y se quedan pensando un rato, pidiendo un poco más de tiempo para analizar concienzudamente la carta, para luego pedir un triste plato de papas fritas.

Están los que les piden explicaciones de cada uno de los platos, cómo están hechos, cuáles les recomendarían para luego pararse e irse a otro lugar porque los precios les parecen muy caros y quieren analizar el abanico de posibilidades.

Hay personas que no se deciden entre un café cortado o puro y los que hasta para tomar un vaso de agua lo piensan unos 15 minutos.

No soporto las mujeres que mueren por comprarse ropa, hacen un detalle de todas las cosas que les gustan y una vez que están en los negocios entran en una crisis existencial porque no pueden tomar la decisión de elegir entre el rojo o el azul, la manga larga o corta, el jean o el pantalón de vestir y uno las mira con demencia atómica a punto de estallar, lástima que nunca explotemos, creo que sería la opción más saludable.

Detesto a esas personas que te llaman por teléfono y no saben qué decirte, se olvidan el por qué de su llamada, te preguntan si uno tiene idea de por qué está recibiendo esa comunicación telefónica y son capaces de hacerte perder el valioso tiempo en silencios siniestros en donde uno siente que la furia se agolpa en la garganta a punto de gritar.

No aguanto a aquellas mujeres que vienen con una mala noticia y te dicen “no sé si contártela”, yo no sé si son morbosas, estúpidas o directamente no les funciona la neurona, porque uno es la infeliz que las mira pensando en una centésima de segundo todas las cosas malas que le pueden suceder y rezando para que esa catarata de siniestros no acontezca, por supuesto después de unos minutos que se toma en su deliberación te sale con una tontera que te indigna tanto que no le hablás por un mes más o menos, obviamente una siempre es la histérica incomprensiva.

Me resulta intolerante la duda culinaria de ciertas mujeres cuando en la verdulería o carnicería, luego de esperar diez números para ser llamadas, comienzan a dudar frente al que las atiende, pidiendo hasta alguna sugerencia para hacer de comer, como si no hubieran tenido el tiempo suficiente para pensar, decidirse y hasta armar una receta original, pero no, allí se encuentran paradas sonrientes mirando la carne como esperando que una patita de la vaca se levante pidiendo ser llevada al hogar.

Así todos los que padecemos a los indecisos aprendemos a esquivarlos, obviarlos, hacerlos desaparecer de algún modo con tal de no tener que soportar situaciones de incomodidad.

Sin embargo allí están, nos invaden en las filas de los supermercados, en la panadería a primera hora de la mañana, en los lugares donde pagamos los impuestos y hasta en las chocolaterías, siempre dudando, pidiendo ayuda por respuestas que ellos tienen, pero que nunca se animan a tomar porque siempre creen que las decisiones de los otros son las acertadas, menos las de ellos…

Y por culpa de su falta de autoestima, nosotros los cercanos, los de afuera tenemos que aguantar esos cinco minutos más que se toman para tratar de entender con claridad si esta columna es para ellos o no…

Sépanlo, Ustedes, los indecisos, son lo que no deberían ser a causa de tanto ser disperso que piensa qué debería ser…


Publicado en Diario Puntal, 28 de junio de 2009

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